lunes, marzo 22, 2010

noche bohemia

Mi cama estuvo sumergida en un grito inaudible, constante ruego por un abrazo del mas puro significado amoroso. Nadie quiere estar solo, pero conmigo no está su compañía anclada al presente, pensaba. Transcurrían las eventualidades como si nadie estuviese para observarlas.

Entonces me encomendé pertenecer a mi momento, aterrizar los pies y sentir con mucha fuerza las alteraciones del espacio que se suceden en los alrededores, sin embargo, aún estaba ausente de mi.

Una noche simple, de esas que te hacen caer en manos de la vagancia para ver si te pierdes o te encuentras, el viento sopló fuerte llevándome con las hojas hasta donde estaban ustedes. Recorrió el universo entero una chispa tornasol y fue recogiendo polvo estelar, para ir a dar entre tu mirada y la mía, salpicándolo todo de colores. Un dragón sabio nos llevó a cenar, catalizó la reacción que habría entre nosotros. Tus palabras me llenaron los huesos de deseo aquamarina, y para cuando terminó la plática, mi piel ya era cómplice de tus aventuras y las suyas. Podría haberme comido otra galaxia junto contigo, aderezada con tu piel suave que llevaba escrito en tinta invisible "bésame". Me detengo un momento, y vuelvo a imaginar esa noche, me gusta asi tal cual... no cambiaría nada, a pesar de los pesares.

El tiempo es poco cuando hay muchos deseos de conservar las sonrisas, es mucho lo pequeño, y poco lo grandioso. Las manos que se dejan libres son como el viento en febrero, son tus manos sonidos tenues que me hacen estremecer en libertad.

1 comentario:

Krayola. dijo...

Aquí nomas, dándome la vuelta correspondiente, hace mucho que no te veo, tengo ganas de hacerlo y espero que tu lo mires parecido. Abrazos desde el astro verde pasto galáctico vecino. Te quiero

Libélulas tornasol

Libélulas tornasol